Columna de Opinión: LA ATLÉTICA CHILENA FUERA DE CONTROL: ¿DÓNDE ESTÁ EL PILOTO?

Estimado lector, ¿Dígame si no es casi mágico, tener un personaje paradigmático que se ha proyectado como un ejemplo, instalando un modelo a seguir que, casi nadie se ha atrevido a cuestionar? Así pasan cosas que la prensa denuncia por estos días. La NO inscripción de la velocista Martina Weil privada para participar en la prueba de 200 m. en el marco del “Mundial de Atletismo Budapest 2023”; es otro caso lamentable. ¡A los responsables de la Federación Atlética de Chile se les olvidó inscribirla! Así de simple. El 7 de agosto el documento de la World Athletics (WA) señala: “…el atleta no se inscribió en los 200 metros antes de la fecha límite el 7 de agosto…” Pero a Martina no se lo comunicaron oportunamente. Es muy raro. En la nómina de inscripción nunca apareció Martina Weil en esa prueba.

Lo mínimo que debe hacer el presidente de la Federación es pedir, revisar y firmar una planilla de inscripción de los atletas nacionales; y luego meterla a su maleta de viaje para tenerla consigo; sobre todo si va a un mundial de atletismo como máximo responsable.

 

Es sabido, en la Atlética Chilena (FEDACHI) nadie puede mover un dedo sin que su Presidente lo permita.

Cualquier proceso de inscripción se inicia por parte del Directorio y/o Presidente de la Comisión Técnica (CT), para que luego el encargado de velocidad en este estamento deba enviar la nómina, a fin de que el Directorio (Presidente) la ratifique. Pronto se reenvía al Gerente General para que éste realice la inscripción ante la World Athletics. ¿Pero, que pasa si al Gerente no le llega nada? ¿O si el piloto está volado fuera de la Torre de Control, sin saber que pasa en la pista? Las inscripciones para este Mundial sí se realizaron con conocimiento del Presidente federativo y de los miembros de la Comisión Técnica, especialmente de Felipe de la Fuente (se adjunta informe y comunicado).

 

Cualquier persona entendida en administración y gestión sabe que el mando (Presidente en este caso), como en cualquier institución, se ejerce y no se delega. Pero ocurrió lo que tenía que ocurrir. La cadena establecida por él no funcionó como en muchas otras materias, ya que sólo está preocupado de viajar, y que a su 1° Vicepresidenta, la Sra. Mónica Fredes se le entregara un “Pin” en el Congreso de la W.A. ¿En Budapest, en que andaba el Presidente, si ni siquiera visitó a sus atletas?

¿Ha visto a Juan Luis Carter, presidente de la federación? Él está en Hungría también. “No, no lo he visto…” contesta M. Weil (El Mercurio 24.8.23).

 

En su Directorio cuenta con 7 dirigentes. Luego le sigue la parte administrativa con 4 profesionales. Continúan sus colaboradores de absoluta confianza: Comunicación y Ética con 2. Nos saltamos a la Comisión Técnica con 11 cargos; en total suman 24 personas bajo su responsabilidad.

En la actualidad son tantos los cargos (algunos necesarios, otros inventados para pagar favores) donde el Presidente Federativo ha instaurado el amiguismo en la mayoría de los casos. El problema, es que ya perdió o y él no tiene la capacidad de controlar, o derechamente no sabe lo que pasa.

Vamos viendo, un cargo inventado por él, (que no existe) es el de su amigo David Medina que, sin experiencia internacional alguna, ejerce como Presidente de la Comisión Técnica. Le siguen el Gerente Técnico (Luis Sepúlveda que renunció, asumiendo J. Antonio Rivera que acaba de renunciar); un Secretario Técnico (Israel Medina); el Coordinador de Capacitación (Cristián Fuentealba); luego vienen los Encargados de Área: Velocidad (Felipe de la Fuente, quien asumió la coordinación de la C.T.); Saltos (Gerardo San José); Lanzamientos (Eduardo Mera); Medio Fondo y Fondo (Mario Rodríguez); Marcha (Guido Núñez), y Selección Menores (Cristián Reyes). Lo anterior Ud. puede verificarlo en la página Web de la “FEDACHI” o “Atlética Chilena” (el nombre para él da lo mismo).

 

En efecto, quién definió el rayado de la pista como si fuera un dechado de certezas, para luego querer recibir un diploma de buena conducta o un “Pin” internacional, termine dañando el nombre de su institución. Es una tragedia de carácter moral. Sus discípulos, partícipes de este descalabro, como varios otros, les da lo mismo lo que pase en la organización federativa, ya que siempre lo han apoyado con sus votos. Ellos tienen un compromiso más allá de lo sentimental. Después de todo habían tejido vínculos hereditarios en varias regiones, permitiendo que los relevos de la posta de favores siguiesen tomando impulso, para luego correr sin control consintiendo que esto ocurriera, con recursos públicos y privados.

 

Buscar respuestas externas a problemas internos, en este caso, como el Sr. Kurt Contreras, es impresentable como suele ser su manera de enfrentar los conflictos. Pensar que un subalterno deba injustamente asumir los costos de su propia desprolijidad no convence a nadie que conozca el atletismo chileno. En conclusión, haber culpado o descalificado públicamente a un dependiente para salvarse así mismo, sin haberse informado debidamente, parece un acto de prepotencia y arrogancia que los hechos están condenando.

 

Fernando Sotomayor G.

Ex Atleta