Columna de opinión: EL BALANCE DE CARTER BELTRÁN

El sábado 10 de abril, Juan Luis Carter Beltrán, Presidente de la Federación Atlética de Chile, junto a su tesorero y escudero Víctor Cuellar, presentaron su balance (estados financieros al 31 de diciembre de 2019 y 2018 (¿se les olvidó el año 2020?), sin contar con la revisión previa que debe hacer la Comisión Revisora de Cuentas, conforme a los Estatutos vigentes. Más bien no lo permitieron.

El Presidente de la Comisión, Sr. Sergio Guarda, informó previamente al Tesorero de esta falta, pero hizo caso omiso a la infracción estatutaria que se estaba cometiendo. En conocimiento de estos graves hechos, corresponde por lo tanto a las autoridades fiscalizadoras, investigar el caos financiero en que estos dirigentes han sumido al atletismo nacional.

Para efecto de los balances financieros (fotografía de los egresos y egresos), los fondos federativos son manejados a través de tres diferentes cuentas: la correspondiente a “Fondos Fiscales” asignados; la de generación de “Ingresos Propios; Moneda Extranjera” recibida de organismos internacionales (CONSUDATLE y otros).

Como las cuentas claras conservan la amistad, hoy se encuentran atrapados en un zapato chino.

La primera infracción cometida, de las obligaciones del Tesorero (Art. 51), debe preparar el balance para que el Directorio lo proponga al Consejo Superior, exhibirlo a la “Comisión Revisora de Cuentas” cuando le sea requerido (le fue solicitado en varias ocasiones) y remitirlo junto con el Directorio a sus socios con 15 días de anticipación al primer Consejo Superior ordinario anual, lo que no ocurrió.

La segunda infracción ocultada por la actual administración dirigencial, es algo básico en este tipo de procedimientos federativo: Los antecedentes NO se pusieron en conocimiento de la “Comisión Revisora de Cuentas”. Esta “Comisión”, tiene las atribuciones de revisar semestralmente los libros de contabilidad y comprobantes de ingresos y egresos que el tesorero debe exhibirle (Art.54) ¿Será que los números desnudan una realidad distinta a la mostrada?

Sobre los estados contables de los ejercicios financieros 2018 y 2019, llama la atención en forma especial la teorización excesiva para explicar algo tan sencillo y básico como son los ingresos y los egresos. En este sentido, los informes contables de la Federación, se debieran referir en forma especial a lo siguiente:

a.- El manejo de la gestión de los objetivos que tiene la Federación; b.- El manejo económico y financiero en dicha gestión; c.- Resultados económicos.

Conforme a lo anterior, conocer el informe de la “Comisión” para sugerir un camino de acción, siendo obligatorio, la collera Carter-Cuellar no lo permitió. Sin la aprobación de este informe, se invalida el balance aprobado en el último Consejo de Presidentes. Más bien, se desplegó tanto ilusionismo para confundir al auditorio, entregándoles el balance con tres días de anticipación, el que no dice nada (se adjunta). Esto es contrario a sus propios Estatutos ¿Alguien en forma responsable lo estudió? Quizás, necesitados de visibilidad, como ideólogos del silencio se empeñan en defender lo indefendible; porque cuando se administran dineros ajenos, se deben cuidar el doble que los propios.

Los amigos de siempre, Bernardo Espinoza (Arica); Elizabeth Daza (Antofagasta); Luis Reyes (O´Higgins); Pilar Sánchez (Ñuble); Mónica Fredes (Concepción); David Medina (Temuco); Sergio Valenzuela (Valdivia); Egon Epuyao (Osorno-P. Montt) y Mauricio Rojas (Punta Arenas) aprobaron el balance. Otros, un poco más informados, lo rechazaron, exigiendo que se dejara constancia en acta. 

Lo ocurrido es de extrema gravedad. Con las finanzas de FEDACHI no se puede jugar, menos cuando se administran fondos fiscales, que pertenecen a todos los chilenos. La instancia de revisión de dicha “Comisión”, es precisamente, una forma de salvaguardar el correcto desempeño de la Tesorería y su deber fiduciario en la administración de fondos ajenos.

El buen funcionamiento y valoración de una federación, parte por un “mínimo común básico”: el respeto de las normas por quienes la administran. Cuando aquello no ocurre, tarde o temprano, las malas prácticas, terminan descubriéndose.

Al efecto, el Instituto Nacional de Deportes, en cumplimiento de su rol fiscalizador, y en uso de sus facultades, habría iniciado, por primera vez una supervigilancia a la Federación, lo que refleja la gravedad de los hechos, gestados a partir del 2015, cuando Carter Beltrán no rindió 35 millones de pesos por dos proyectos que le presentó a la CMdS; que, presuntamente los ejecutó con recursos fiscales.

Fernando Sotomayor G.

Ex Atleta.