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Columna de Opinión: LA MARCHA LENTA PARA DEVASTAR LA FEDACHI

En una institución integrada por personas adultas, no deberían tener cabida conductas anticompetitivas ni menos acciones orientadas a intereses personales que la quebranten. Sin embargo, cuando quienes asumen liderazgos al carecer de competencias, como por ansiedad, torpeza, inexperiencia o simple improvisación, sus resultados son inevitables: deterioro institucional y pérdida de credibilidad. Peor aún, cuando estos supuestos líderes recurren a maniobras auto competitivas para perpetuarse en el poder a cualquier costo, terminando por destruir la organización que dicen representar.

Lo ocurrido recientemente con la citación al Consejo de Presidentes, realizada en paralelo al “Campeonato Nacional de Atletismo 2026”, el segundo fin de semana de abril, resulta, por decir lo menos, insólito. Un encuentro que debía celebrarse de manera presencial en la sede de la Federación terminó realizándose en modalidad Online, sin transparencia ni claridad sobre su conducción. Cámaras que se apagan, intervenciones sin rostro y decisiones tomadas desde lugares desconocidos configuran un escenario que dista de cualquier estándar serio de gobernanza.

Entonces, surgen ciertas preguntas de fondo ¿El Directorio de manera engañosa, habrá encontrado en la suspensión aplicada a cinco asociaciones, para luego mediante ese Consejo Online, hacer el intento de aprobar una reforma estatutaria, claramente orientada a intereses particulares sin tener ningún contrapeso? Para luego sin más, ¿levantarles la suspensión? Es decir ¿los suspendieron para intentar aprobar el documento y luego de aquello los reincorporaron? En esa situación: ¿Estaríamos frente a uno de los episodios más burdos, vergonzosos y tramposos en la historia federativa? Todo estaría indicando que sí.

Preocupados de lo anterior, Luis Figueroa Loncón, Presidente, junto a Kurt Contreras, Gerente General de la Federación Atlética de Chile (FEDACHI) restándole importancia, no se aparecieron durante las diferentes etapas por el Estadio Mario Recordón (duró tres días), campeonato que ellos mismos planificaron. Tampoco lo hicieron miembros de su directorio (algunos ya habían renunciado). Esta ausencia no solo refleja desconexión con el deporte que administran, sino que constituye un verdadero auto boicot a uno de los eventos supuestamente más importantes del calendario nacional.

Ante este panorama devastador, cabe preguntarse: ¿Pueden estas autoridades sostener la conducción de una institución? La respuesta parece evidente. Quienes no son capaces de cumplir funciones básicas, difícilmente podrán sostener debates serios, respetar normas o garantizar estabilidad institucional. Lo ocurrido con la modificación de los estatutos es prueba de ello. Un proceso que debería haber terminado hace un tiempo, y de buena forma, terminó opacado por decisiones y medidas arbitrarias que resultan inentendibles. Impusieron arbitrariamente una lógica opaca y cuestionable, que aún mantiene a dos regionales con la medida de suspensión, provocando un debilitamiento histórico en la institución federativa, cuya modificación estatutaria aún no es aprobada por el IND.

En ese contexto, si los Estatutos expresan claramente que la Institución es ajena “…a toda cuestión de orden religioso, político, sindical o de lucro…”, posiblemente allí surge el problema de figuración a cualquier costo de los mandamases. Porque la incursión en la arena política, tanto del anterior presidente, J. L. Carter Beltrán quien, utilizando el nombre de su cargo federativo, interviniendo en la campaña de una candidata a la presidencia de la República. Así también, en la actual administración, donde el Sr. L. Figueroa Loncón participa activamente en la política contingente como concejal por la comuna de Freire, IX Región, resulta contradictoria con dichos principios. En esa línea, la búsqueda de protagonismo para continuar escalando hacia cargos políticos superiores, con el objetivo de lograr mayor visibilidad en medios de comunicación, han encontrado en una presidencia como la atlética una plataforma conveniente.

Por último ¿qué sigue ocurriendo con la dirigencia del atletismo chileno para llegar a este nivel de deterioro? Más inquietante aún es el rol de aquellas asociaciones que, siendo parte del sistema, validaron estas prácticas sin cuestionarlas. El silencio, ya sea por temor o comodidad, termina legitimando abusos, consolidando malas prácticas, deconstruyendo poco a poco la organización.

Lo que seguimos observando no es gobernanza. Es una simulación subyacente de autoridad que opera sin controles, sin transparencia y sin responsabilidad. Es más, en ese ejercicio habitual de la cancelación, la anomia fue transformado la casa de todos, en la residencia de unos pocos.

Fernando Sotomayor G.

Ex Atleta