La cultura de la cancelación ha hecho mella en nuestra Federación Atlética de Chile. Disentir o tener una opinión distinta al actual directorio o con su Presidente, incluso con su personal de confianza, puede resultar en una suspensión de derechos para sus Asociaciones Regionales.
En efecto, la Circular N°16, de fecha 20 de marzo recién pasado, emitida por la Federación Atlética de Chile (FEDACHI) en ella, se notifica de la “Suspensión de Derechos de Socios” a las asociaciones regionales de Tarapacá, Atacama, Coquimbo, Región Metropolitana y Maule. Este documento evidencia dos rasgos de la actual Fedachi: refleja de forma solapada un abuso de autoridad al intentar amedrentar al colectivo atlético de cinco regiones de Chile, mostrando un preocupante desconocimiento normativo. En ese contexto el origen de las sanciones se funda en la negativa de las referidas Asociaciones Regionales de aceptar una propuesta de modificación de los Estatutos de FEDACHI presentada por el Sr. Gerente (Kurt Contreras) a fines del 2025.
Es cierto que el directorio de una federación puede solicitar información o tomar decisiones, pero no debe tratar a sus socios como clientes cautivos, quienes representan a la propia comunidad que los ha elegido. La decisión abusiva, arbitraria e ilegal de FEDACHI pretende sancionar y excluir a quienes no comparten las decisiones de su Directorio; es decir, a las asociaciones que no obedecen de manera irrestricta las pretensiones de un grupo interesado en mantenerse en el poder a cualquier costo. Así, saltándose el debido proceso, la competencia queda reducida a sus propios adherentes.
Si se revisa el comportamiento institucional de los últimos 12 años, se observa un modelo errático en el que las organizaciones de base han sido reducidas a un rol meramente instrumental. Al mismo tiempo, dirigentes y deportistas regionales se han transformado en cifras, obligados a entregar constantemente información, para justificar la gestión de quienes conducen la institucionalidad. Todo ello parece orientado a sostener a las autoridades de turno.
Si bien la Ley del Deporte N°19.712 obliga a que todas las federaciones deportivas tienen que modificar sus estatutos para transformarse en Federaciones Deportivas Nacionales, hasta mayo de 2026, ya que de lo contrario la Federación que no cumpla, no podrá recibir fondos estatales. Ello, no autoriza al actual Directorio para pasar por encima de la opinión de las más importantes asociaciones e imponer disposiciones estatutarias no acordes con la realidad del atletismo y de las necesidades de las Asociaciones ni menos permitir la elección de dirigentes con bajos estándares éticos y en conflicto con la ley.
Ahora bien, dicho proceso conducido por el Gerente Contreras, y en menor grado por su Presidente Luis Figueroa Loncón, realizó en los últimos tres meses cuatro reuniones con las asociaciones regionales socias para votar los acuerdos con el propósito de modificar la norma interna federada. En el mes de febrero (período de vacaciones) se votaron los acuerdos, sin embargo, cuando se conoció la nueva normativa de FEDACHI éstos no incluían las materias consensuadas. Lo peor es que Presidente y Gerente aún no se dan cuenta que este procedimiento está viciado, porque para ser aprobado se requiere de una asamblea extraordinaria del “Consejo de Presidentes”.
Coincidencia o no, justamente han sido las asociaciones que propusieron cambios y que se votaron a favor de ser incluidos, pero fueron omitidos por la administración de FEDACHI. Entre varias materias destaca una disposición que favorece directamente al Presidente de la entidad, permitiéndole mantener simultáneamente dos cargos: en la Federación y en una asociación regional; con la consiguiente posibilidad de influir en decisiones de beneficio propio con un claro conflicto de interés. Esta situación resulta, al menos, sorprendente.
Curiosamente, Fedachi al informar públicamente de las sanciones a las cinco asociaciones regionales, para ello, argumentó que sus socias regionales no tenían al día documentos, entre otros, la legalidad de sus directivas vigentes de la respectiva asociación. Ante esa acusación, varias asociaciones demostraron que habían entregado todo lo que exige la norma. Surgen entonces preguntas inevitables: si los antecedentes solicitados ya fueron entregados en procesos anteriores, ¿por qué no están disponibles? ¿Se trata de una omisión, un evidente desorden administrativo o de una estrategia deliberada? En tiempos donde la información fluye con facilidad, la falta de datos debiera resolverse con simples gestiones, no con sanciones desproporcionadas.
Una demostración más de que la democracia en la Federación Atlética de Chile está en duda, son las renuncias de su Director Sr. Luis Reyes el 26 de marzo y de su Secretaria General, la dirigente del atletismo de Los Ríos, la señora Lorena Martínez, quien presentó su renuncia al cargo el martes 24 de marzo. Entre otros motivos, Martínez argumenta: “… en la reunión de Directorio de fecha 19 de marzo de 2026, donde se informó y votó la suspensión de asociaciones regionales por no haber presentado antecedentes en el proceso de transformación a Federación Deportiva Nacional. Posteriormente, se tomó conocimiento de que la Asociación de Tarapacá sí había remitido información relevante mediante oficio enviado por su presidenta, Sra. Valeria Alonso, antecedente que no fue informado oportunamente al Directorio al momento de la votación. Esta situación evidencia que no se contó con toda la información disponible para adoptar una decisión informada, lo que considero profundamente incorrecto en un proceso que debe resguardarse bajo criterios de transparencia y veracidad…”
Mientras esto ocurre, muchas asociaciones y clubes subsisten con recursos escasos y un número limitado de dirigentes, en contraste con una Federación que opera, principalmente, con financiamiento estatal.
Lo más preocupante, finalmente, es el castigo a los atletas: las marcas obtenidas en competencias organizadas por las instituciones suspendidas dejarán de ser válidas, aunque el texto federativo lo permita, porque de no ser así, la propia FEDACHI se estaría contradiciendo así misma. Una vez más, quienes terminan pagando las consecuencias no son los responsables de las decisiones, sino los deportistas.
Fernando Sotomayor G.
Ex Atleta