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Columna de Opinión: LAS COMPETENCIAS EN UN DIRECTORIO

En el Deporte los cuerpos directivos ad-honorem, mediante competencias, roles diversos, y experiencias, aportan valores y principios a la elaboración de políticas, planes y programas, conforme al propósito u objetivo institucional.

En la pista correcta, esos dirigentes pasan a prestar sus servicios de acuerdo con deberes y obligaciones asignados por estatutos y reglamentos, cumpliendo una labor silenciosa, pero valiosa.

Por otro lado, a los atletas y entrenadores se les mide fácilmente en base a sus resultados, sin detenerse en el sacrificado proceso para tales resultados. En la otra vereda, están los dirigentes y quien aspire alcanzar a un cargo institucional federativo, deben llegar a desempeñarlo desde un ejercicio aprendido y un recorrido demostrado mediante logros y experiencias demostradas en sedes regionales, comunales o profesionales.

Solo esos conocimientos y competencias diversas les permitirán llevar el rumbo de una conducción responsable. En esta arena es difícil la delegación de funciones, porque la organización deportiva exige un trabajo diario y personalísimo, no solo porque los Estatutos, Reglamentos y los dirigidos así lo exigen, sino porque de lo contrario no se cumple con la obligación y la confianza depositada.

Ahora bien, la estructura estatutaria de la Federación Atlética de Chile, está compuesta por un Directorio de 7 miembros, le siguen los Responsables Protocolo Decreto 22 (2); Comisión Mujeres (3); Comisión de Ética (3); Comisión Revisora de Cuentas (3); Comisión Electoral (3); Comisión de Deportistas (3) todos ellos participan Ad Honorem. En el sector rentado se encuentra el Cuerpo Administrativo (7) y la Comisión Técnica o de Entrenadores (7). Es decir, el conglomerado federativo se compone actualmente de 38 personas; sin contar a las Asociaciones Regionales.

En efecto, la estructura de una organización, debe contar con descripciones de cargos, que cumplan con las atribuciones y funciones, alineadas a las necesidades institucionales. Ello, implica establecer una composición de personas orientados a tareas y objetivos establecidos, asignados a personas que las puedan realizar. En suma, la conducción de los procesos por medio de la división del trabajo de un directorio, incluyendo a los entrenadores y jueces, agregan confianza y valor mediante competencias diversas formando una cultura colaborativa. Allí no cabe la suplantación de roles, ni menos infringirlos.

No obstante, vemos con desazón que los liderazgos están en un punto de quiebre. La anhelada participación regional en el directorio federativo no ha permitido en estos últimos diez años una buena gobernanza, ya que la prolongada ausencia de los dirigentes en las labores diarias de la Federación, ha permitido una inusitada delegación funciones en el personal de apoyo o remunerado, porque éste no ha sido electo y no tiene la autoridad estatutaria necesaria para conducir adecuadamente los destinos del atletismo nacional.

Por lo anterior, urge que los dirigentes electos asuman su responsabilidad y participen directamente en la conducción de los destinos federativos o de lo contrario, pongan sus cargos a disposición de las Asociaciones miembros. Sin embargo una solución mixta que incorpore a dirigentes de la zona central a fin de llevar un control presencial, podría ser una solución adecuada a la estructura de una organización, a fin de establecer una composición intencional orientada al seguimiento de las tareas y objetivos establecidos.

Elson Bustamante Saavedra

Presidente

Asociación Atlética Regional Metropolitana