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VÍCTOR TORO, PREMIO AL ESPÍRITU OLÍMPICO

El mes de agosto, en los salones del Club Manquehue, Panathlon Chile, integrado por P. Santiago; P. Providencia y P. Valdivia, le otorgó el “Premio Fair Play o Espíritu Olímpico”, a un hombre extraordinario: el Canillita Víctor Toro Flores. Atleta del Club Suplementeros, protagonista de innumerables competiciones de carreras de fondo y maratones en el transcurso de su vida entregando enormes satisfacciones tanto a su familia como a su querido Club.

Sus primeras carreras fueron por la Alameda corriendo tras la micros voceando los diarios disponibles junto a un hermano.

Don Víctor nació en el año 1940, antes de cumplir los 13 años ya era huérfano de padre y madre, principal motivación por la que decidió trabajar como suplementero, que era la única forma de juntar monedas y llevar comida a la casa, su trabajo era agotador, pero le gustaba, lo hacía contento para ayudar a su familia.

Se inició corriendo por diversión en campeonatos que no superaban los ocho kilómetros. En 1967 obtuvo el primer lugar con un tiempo inferior a los 30 minutos, allí lo vio Raúl Inostroza, reconocido atleta, y Abel Gutiérrez, dirigente del deporte quienes lo motivaron a unirse al Club Suplementeros que destacaba principalmente en carreras atléticas de largo aliento.

Torito obtuvo su primer gran triunfo a los 27 años, corriendo 12 kilómetros en la Maratón de los Barrios. Ese día, 1 de julio de 1968, más de cinco mil corredores de todo Sudamérica recorrieron las calles de Santiago, realizando el recorrido en 39 minutos y 02 segundos. Esta Maratón de los Barrios era organizada por los suplementeros y era muy reconocida debido que a sus exponentes sobresalían desde 1920, como el atleta Manuel Plaza. En esa época se llamaba Maratón a todas las pruebas de fondo, aunque no tuvieran la distancia de la actual.

 

Así, ganó más de 400 medallas entre 1967 y 2011 en carreras nacionales e internacionales. En Chile fue vencedor cuatro veces de la Maratón de los Barrios, en la famosa corrida de San Silvestre de Brasil clasificó entre los 15 más rápidos.

Su última carrera la corrió cuando tenía 70 años y para no alejarse del atletismo ofició como entrenador de niños y adultos, gratuitamente, en el Estadio Quinta Normal hasta los 75 años. A sus más de 80 años, como fiel suplementero, sigue concurriendo casi a diario a su Kiosco ubicado en el centro de Santiago. Esto es un pequeño resumen de su actividad en el deporte atlético. Es por esto y por mucho más, que el Panathlon Club de Chile le hizo entrega a Don Víctor, nuestro más importante premio correspondiente al ESPÍRITU DEPORTIVO.